
Del 23 al 26 de mayo, la ciudad de Guayaquil, Ecuador, fue el escenario de una gloriosa campaña evangelística con motivo del aniversario de nuestra iglesia. Durante cuatro días consecutivos, vivimos una verdadera fiesta espiritual en la que se hizo evidente la presencia del Espíritu Santo, la unidad del cuerpo de Cristo y el poder transformador de Dios obrando en medio de Su pueblo.
Este evento internacional reunió a pastores invitados de distintos países, entre ellos Puerto Rico, Perú, Panamá y Estados Unidos, quienes llegaron con un mismo propósito: exaltar el nombre de Jesucristo y proclamar el mensaje de salvación. Cada noche estuvo marcada por un ambiente de adoración profunda, prédicas impactantes, milagros y testimonios que conmovieron a toda la congregación.
Testimonios que Transforman
Uno de los momentos más poderosos de la campaña fue la participación del pastor Fernando Ñaupari, proveniente del Perú. Su testimonio impactó a todos los presentes. Durante 28 años, vivió como mujer transgénero bajo el nombre de Carmen Claudia, envuelto en un estilo de vida marcado por la prostitución, las drogas y una búsqueda constante de aceptación y amor. Pero un encuentro con Jesucristo cambió su historia para siempre. Fernando experimentó una transformación total, renunció a su antigua vida, recuperó su identidad como varón y fue llamado al ministerio pastoral. Hoy, predica el Evangelio con valentía, llevando esperanza a quienes enfrentan luchas similares y demostrando que no hay nada imposible para Dios.
También escuchamos testimonios de pastores que, en el pasado, llevaron vidas delictivas y estuvieron privados de libertad en el Perú. Fueron hombres marcados por el pecado y la violencia, pero que en prisión tuvieron un encuentro genuino con Cristo. Sus historias de redención y restauración nos recordaron que el Evangelio tiene el poder de romper cadenas, transformar corazones y levantar líderes espirituales donde el mundo solo veía perdición.
Una Fiesta del Espíritu en Unidad
Durante cada noche, se sintió una fuerte atmósfera de unidad. Iglesias hermanas, líderes, miembros de la comunidad y visitantes de diferentes lugares se unieron en alabanza y adoración. Fue una verdadera celebración del Reino de Dios. Los mensajes fueron contundentes, llenos de verdad y poder, abordando temas como la identidad en Cristo, el arrepentimiento, el llamado a la santidad y la necesidad urgente de proclamar el Evangelio sin reservas.
La diversidad de nacionalidades entre los predicadores enriqueció profundamente cada jornada. Tuvimos la bendición de escuchar voces ungidas desde Puerto Rico, Panamá, Perú y Estados Unidos, cada una aportando una perspectiva única pero unida por el mismo Espíritu.
Milagros, Salvación y Presencia de Dios
No solo escuchamos Palabra viva, sino que fuimos testigos de la mano poderosa de Dios. Personas fueron sanadas físicamente, otras fueron restauradas emocional y espiritualmente. Muchos entregaron su vida a Cristo por primera vez y otros reafirmaron su compromiso con Dios. Hubo liberaciones, reconciliaciones familiares y un mover sobrenatural que solo el Espíritu Santo puede provocar.
Un Aniversario Inolvidable
Esta campaña evangelística fue, sin duda, una celebración que trascendió lo natural. Fue más que un aniversario: fue una cita divina con el propósito eterno de Dios para esta ciudad. Como iglesia, salimos fortalecidos, desafiados y llenos de gozo por lo que el Señor hizo entre nosotros.
Damos toda la gloria a Dios por estos cuatro días que marcaron un antes y un después en nuestra congregación. Agradecemos profundamente a cada pastor invitado, a todos los colaboradores y servidores, y sobre todo, a nuestro Señor Jesucristo, quien fue y seguirá siendo el centro de todo.
¡Que esta llama no se apague! ¡Seguimos adelante, predicando a Cristo, viviendo en santidad y esperando con gozo Su pronto regreso!
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