El Evangelista Eugenio Masías nació en Lima, Perú, en 1961, y actualmente reside en la ciudad de Guayaquil, Ecuador. Creció en un hogar católico junto a su madre, Hilda Corbacho, y sus 10 hermanos. Desde temprana edad asumió responsabilidades económicas para ayudar a su familia, lo que lo llevó a trabajar desde muy joven. Durante su adolescencia, vivió en un barrio popular de Lima rodeado de malas influencias, pero supo mantenerse firme, enfocado en el trabajo y en proteger a los suyos. En 1980 se enlistó en el ejército peruano, donde realizó un curso de paracaidismo militar. Al concluir su servicio, comenzó a trabajar en una tienda de herramientas para construcción, donde conoció a María Rosa, quien más tarde se convertiría en su esposa y madre de sus cinco hijos.
Con el tiempo, las tensiones en su matrimonio y la crisis económica del país lo impulsaron a emigrar a los Estados Unidos en busca de un futuro mejor. Allí desempeñó diversos trabajos, incluyendo la venta de seguros de vida en una financiera internacional. En este entorno conoció a personas influyentes involucradas en el ocultismo, y sin darse cuenta, fue arrastrado a ese mundo oscuro. Eugenio llegó a realizar pactos con el diablo y se convirtió en espiritista, practicando rituales en cementerios y otros lugares. Sin embargo, su vida cambió radicalmente cuando asistió a una iglesia evangélica con fines meramente comerciales. Lo que comenzó como un intento de infiltración se convirtió en un verdadero encuentro con Dios. Al presenciar milagros y sentir la presencia divina, Eugenio comenzó a cuestionar su camino. Con el tiempo, decidió romper con el ocultismo, entregarse completamente a Cristo y restaurar su vida familiar. En 1992 regresó a Perú y se reencontró con su esposa e hijos después de estar lejos tres años y medio. La familia comenzó a congregarse en una iglesia evangélica, y allí Eugenio inició un proceso de transformación y consagración a Dios. En 1993, atravesando una delicada situación de salud por un tumor en el cuello, tuvo una experiencia sobrenatural donde vio el cielo abierto y un mensaje divino escrito con letras de fuego: “Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión” (Isaías 58:1). Este evento confirmó su llamado al ministerio evangelístico. Desde entonces, Eugenio Masías ha servido incansablemente en ciudades como Huánuco, Chiclayo, Cusco y Guayaquil, predicando el evangelio, testificando de su liberación del ocultismo y proclamando el poder transformador de Jesucristo. Después de más de 30 años sirviendo en la iglesia del Movimiento Misionero Mundial, Dios lo guía a fundar su propio ministerio: el Ministerio Evangelístico Internacional Camino a la Verdad, con el propósito de unir iglesias cristianas que profesan la sana doctrina, para llevar la Palabra de Dios a las naciones y alcanzar almas en todo el mundo. Hoy, el evangelista Eugenio Masías continúa ministrando con poder, siendo testigo de señales, maravillas y vidas cambiadas. Está convencido de que solo una comunión íntima con el Espíritu Santo, fundamentada en la oración, el ayuno y la Palabra de Dios, permite vivir bajo Su voluntad y en victoria espiritual. Su misión es clara: arrebatar almas del poder del enemigo y conducirlas a los pies de Cristo, cumpliendo con fidelidad el llamado que Dios le encomendó.